"No me alegra la salida de Jesús Ramírez", llegó a decir Andrés Lillini en conferencia de prensa después de que Pumas cayera ante el Toluca 2-1 en el marco de la jornada 7 del Apertura 2021. Días atrás de este compromiso, Chucho había renunciado a la institución en su cargo como presidente deportivo.

El entrenador argentino no quiso echar más leña al juego y pasó de 'puntillas' cuando el nombre de Ramírez apareció en la rueda de prensa. “No creo pertinente decir que la salida de Jesús nos haga bien. Son decisiones que toma el presidente y nada más... Jesús no tiene nada que ver con el presente del equipo", dijo sin miramientos para zanjar el tema. 

 

Sin embargo, la realidad tras bastidores es muy distinta a lo dicho por el estratega universitario. Y es que de acuerdo a una información del diario El Universal, Ramírez sí tendría parte de la culpa de este presente irregular que vive Pumas en la Liga MX al no haber hecho caso a las consideraciones de Lillini a la hora de traer refuerzos.

"Resulta que el ahora expresidente deportivo de los universitarios apenas se daba el saludo con el entrenador Andrés Lillini, ya que desde hace varios meses tenían severas diferencias en cuanto al armado —más bien desarmado— del plantel tras el subcampeonato de diciembre.", se puede leer en parte de la información.

 

 

Además, también se señala que los dos protagonistas mantenían una relación más que distante tras el final del torneo anterior; incluso, Lillini no habría aprobado el fichaje de todos los futbolistas que llegaron para este torneo como compensación al desarme que ha sufrido el equipo desde hace dos campañas, motivo por el que las relaciones entre el técnico y el ya exdirectivo felino eran inexistentes.